El niño Samuel ... un líder improbable
En el mundo de los deportes de equipo, la pregunta que siempre se hace es: “¿Será que una persona puede hacer la diferencia en el desempeño de un equipo?”.
Aunque sea verdad que, el resultado de un partido depende del desempeño general del equipo, sería igualmente cierto decir que hay algunos super jugadores que son conocidos por haber llevado a sus equipos y países a varias victorias.
Hay nombres como Pelé, Franz Beckebauer, Michael Jordan, Coby Bryant, Lionel Messi, Paul Pogba y Neymar da Silva Santos. Lo mismo se aplica a la política cuando se trata de hacer la diferencia en el destino de una nación entera. Podemos pensar en individuos como Mahatma Gandhi, Winston Churchill, Martin Luther King Jr. y Nelson Mandela.
De la misma manera, cuando miramos la historia del pueblo de Dios en la Biblia, también encontramos líderes que defendieron la causa de Dios. Sin embargo, hay una diferencia fundamental. En el mundo de los deportes o la política, se debe ser un líder con habilidades de superestrella para hacer la diferencia; pero es casi gracioso que Dios se deleita en usar personas improbables, personas que nunca imaginaríamos.
Dios busca un líder para comenzar una nación que sería tan numerosa como la arena de la orilla del mar. Nosotros elegiríamos a un joven en el auge de la vida; pero Dios elige a un hombre que tiene 99 años de edad, y la Biblia nos dice que su cuerpo estaba casi muerto (Hebreos 11:12).
Dios busca un líder que enfrente a un gigante que aterrorizaba a la nación de Israel. Todos los guerreros experimentados, al igual que el rey, estan escondiéndose. Dios llama a un joven que aun no tiene edad para ser soldado; un niño pastor se levanta con su honda y piedras para salvar a la nación.
Dios, después de la resurrección, busca a un grupo de líderes a quien confiar el mensaje que determinaría el destino de la humanidad. Elige a un grupo de “gente sin estudios ni preparación” (Hechos 4:13 NVI).
Dios busca un líder para llevar el mensaje del evangelio a todo el mundo gentil. Elige al archienemigo de los cristianos, que había consentido en la brutal ejecución de Esteban, el primer martir, y había inciado una campaña para destruir a la iglesia. En el camino a Damasco, Dios se le aparece dramáticamente a Saulo, cambia su vida por completo, y Saulo, el otrora asesino, se convierte en evangelista.
Si crees que eres muy viejo, piensa en Abraham.
Si crees que eres muy joven, piensa en David.
Si crees que no eres lo suficientemente talentoso, piensa en los primeros discípulos.
Si crees que no te interesa la obra, piensa en Saulo.
El Dios que se deleita en usar personas improbables tiene una tarea para ti ahora mismo. Dios se deleitaría en usarte para hacer la diferencia, pues él dice: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).
Volvamos nuestra atención a uno de los líderes más improbables que encontramos en la Biblia, que se levantó para hacer la diferencia en las circunstancias más difíciles.
CONSIDERA A SAMUEL
Por favor, abre la Biblia y analicemos en detalle 1 Samuel 3:1-10. Samuel 3:1 (primera parte, NTV) – Mientras tanto, el niño Samuel servía al Señor ayudando a Elí.
Observa que dice ‘el niño Samuel’, no solo ‘Samuel’. Lo cierto es que hasta aquel punto en su historia, toda vez que es mencionado, se lo llama ‘niño’.
• 1 Samuel 2:11 - “y el niño servía al Señor” (NTV).
• 1 Samuel 2:18 - “aunque era solo un niño, servía al Señor; vestía una túnica de lino como la del sacerdote” (NTV).
• 1 Samuel 2:21 - “Y el niño Samuel crecía delante del SEÑOR” (LBA).
• 1 Samuel 2:26 - “el niño Samuel crecía” (NTV).
La repetición es un dispositivo literario usado con el propósito de hacer énfasis. El autor está concentrando nuestra atención a la juventud de Samuel. Él es solo un niño, que crece y sirve en un mundo de adultos. Él es un niño vulnerable que vive lejos de sus padres, y alguien que no tiene gran importancia.
CIRCUNSTANCIAS
Entonces, se nos presentan las circunstancias en las que ese “niño” estaba adquiriendo su capacitación en el liderazgo: 1 Samuel 3:1 (segunda parte) – la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. Percibe que no dice que no había servicios en el templo, sacerdotes, sacrificio o cualquier otra actividad relacionada al templo.
Parece que todos los servicios diarios asociados con los servicios del templo estaban funcionando normalmente, PERO con una gran diferencia: “la Palabra de Jehová escaseaba”, Dios no se revelaba. Dios estaba casi ausente. Dios estaba en silencio.
La Biblia dice: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amos 3:7) y “Sin profecía el pueblo se desenfrena […]” (Proverbios 29:18).
El niño Samuel estaba siendo capacitado para el liderazgo espiritual, pero el principal profesor, Dios, casi no estaba allí, lo que nos lleva a una dura realidad, esto es... Es posible tener una iglesia sin Dios.
Hay una dura realidad marcada aquí: Es posible tener una iglesia sin Dios. Es posible navegar por las olas de la religión con la falta de Dios, tanto corporativa como personalmente. Es posible tener una apariencia de piedad, mientras se niega su poder (2 Timoteo 3:5). El hecho de que Dios eligiera estar lejos de su pueblo era realmente extraño. Es extraño que Dios se distancie de su pueblo. Dios es amor, y el amor significa estar juntos, porque el amor no tolera la separación o la distancia.
La historia de la Biblia es una historia de un Dios que tiene un amor intenso por aquellos que él creó, y a lo largo de la historia él dio pasos decisivos y definidos para llevarnos cerca de él, hasta nuestro encuentro definitivo.
1. Cuando nuestros primeros padres pecaron, Dios fue a buscarlos: ¿Dónde estás tú? (Génesis 3:9).
2. Cuando Israel estaba en el camino hacia la Tierra Prometida, Dios le ordenó a Moisés que el pueblo hiciese un santuario para él, pues quería “habitar en medio de ellos” (Éxodo 25:8).
3. Cuando llegó el momento, Dios envió a su hijo al mundo, y él fue llamado Emmanuel, Dios con nosotros (Mateo 1:23).
4. Una de las imágenes favoritas que tenemos de Dios está en las parábolas de la moneda perdida, la oveja perdida y el hijo pródigo, donde él no para de buscar hasta encontrar lo que está perdido y reunirlo con su dueño (Lucas 15).
5. El mayor deseo y plan de Dios es vivir con nosotros para siempre. (Juan 14:1-3; Apocalipsis 21:1-4).
Estoy seguro que tú puedes compartir una experiencia en tu propia “historia de amor” sobre cómo siempre querías estar con la persona que amas. Pero la pregunta continúa: ¿por qué un Dios que nos ama tanto, que siempre quiere estar con nosotros, estaba lejos de su pueblo en los días de Samuel? ¿Por qué la Palabra del Señor escaseaba?
La persistencia en desafiante desobediencia a Dios puede reducir su voz al silencio. Isaías 59:1, 2 – “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Isaías 59:1-2).
No nos referimos aquí a los errores que todos cometemos en nuestro caminar con Dios. No es la voluntad de Dios que tropecemos y caigamos de vez en cuando, pero, si caemos y confesamos, él está listo para perdonarnos y limpiarnos de toda iniquidad (1 Juan 1:9).
Todos nosotros estamos bajo la gracia de Dios por el pasado, el presente y el futuro, hasta que nos veamos cara a cara. Sin embargo, aquí nos referimos al desafío persistente e intencional a Dios. Considera las acciones de los hijos de Elí, que eran sacerdotes y mentores del niño Samuel.
A. 1 Samuel 2:12, 17.
• 12: “Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová” (1 Samuel 2:12).
• 17: “Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová” (1 Samuel 2:17). Separe um momento para ler os versos 12-17 para entender como elloss ofendieron a Dios por despreciar lo sagrado.
B. 1 Samuel 2:22
• “Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión” (1 Samuel 2:22). No solo habían elegido vivir una vida inmoral, sino que también habían introducido elementos de cultos paganos, prostitución cúltica en la adoración al Dios del cielo. Eso se hizo práctica, y el Dios Altísimo se ofendió tanto que gradualmente se fue retirando. La Palabra de Dios escaseaba. Esas eran las circunstancias en las cuales el niño Samuel ministraba delante del Señor. ¿Será que estará firme o se desvinculará? ¿Será que cuando sea mayor se irá de la iglesia? ¿Desistirá? ¿Será como los hijos de Elí, sus “mentores”? ¿Cómo sobrevivirá sin desanimarse? ¿Cómo puede surgir un líder de esas circunstancias tristes?
En muchas partes del mundo la palabra “desvinculación” es, probablemente, la palabra más comunmente usada en referencia a los jóvenes de la iglesia hoy. Escuchamos de jóvenes que dejan la iglesia en proporciones alarmantes y esta preocupación está en la agenda de la mayoría de los líderes de todos los niveles de liderazgo de la iglesia. Una de las razones más citadas para el desvinculamiento de los jóvenes es precisamente la disonancia entre lo que se enseña y lo que se practica, entre lo que decimos y lo que hacemos.
Los jóvenes están buscando ser inspirados por integridad y autenticidad, amor y compasión, pero en muchos casos estas virtudes cristianas básicas faltan. La situación en los días del niño Samuel era la misma.
¿Cuál será nuestra reacción?
SIGUE AL NIÑO SAMUEL, EL LÍDER EMERGENTE, BIEN DE CERCA; PRESTA ATENCIÓN A LOS DETALLES
1 Samuel 3:2 – “Una noche, Elí, que para entonces estaba casi ciego, ya se había acostado.” (1Sam. 3:2 NTV).
Presta mucha atención a las palabras cuidadosamente elegidas: “noche”, “casi ciego”. Es un retrato de la oscuridad en que gradualmente crecía.
Elí era el líder espiritual, y su luz se estaba apagando. ¿Y qué hace Elí en ese momento decisivo? Él estaba durmiendo en su lugar de costumbre (RV60).
Parecía haberse rendido; había aceptado que lo que estaba ocurriendo a su alrededor era normal. ENTONCES, en contraste, somos introducidos a un cuadro de dos partes de esperanza que de hecho se convierte en el giro de la historia. 1 Samuel 3:3 – “Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada” (1 Samuel 3:3).
1. ANTES QUE LA LÁMPARA DE DIOS FUESE APAGADA
La lámpara de Dios se estaba casi apagando, pero todavía no lo había hecho. Esas lámparas eran la luz perpetua que representaba la presencia de Dios cerca del arca. Esas lámparas nunca debían apagarse (Levítico 24:1-4). Ellas debían “ arder continuamente”, “desde la tarde hasta la mañana”, siendo “estatuto perpetuo”.
Hasta esas lámparas corrían el riesgo de ser apagadas, porque Dios estaba considerando retirarse completamente del pueblo, pero aun había esperanza, porque ellas no se habían apagado. Aún era el tiempo de la paciencia y tolerancia de Dios.
2. SAMUEL ESTABA ACOSTADO EN EL TEMPLO DEL SEÑOR, DONDE SE ENCONTRABA EL ARCA DE DIOS
Elí, el sumo sacerdote, estaba durmiendo en su lugar de costumbre. No se describe su lugar de costumbre, precisamente porque era su lugar habitual, su lugar familiar. Esto es, él hacía algo que siempre hacía. Por otro lado, en contraste, el autor entra en mayores detalles para revelar exactamente donde dormía “el niño Samuel”. Él estaba acostado en el Santuario del Señor, donde estaba el arca de Dios. Ese era el Lugar Santísimo (Levítico 26:33-34). Era en ese lugar que Dios se encontraba con el Sumo Sacerdote para dar instrucciones para el pueblo:
“Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel” (Éxodo 25:22).
Ese no era un cuarto y Samuel no era Sumo Sacerdote, era solo un niño que después del esfuerzo de un largo día debería estar recibiendo su merecido descanso. ¿Por qué estaba acostado cerca del arca del testimonio? En aquellos días, el Señor raramente hablaba, y las visiones no eran frecuentes. El Arca era el lugar de manifestación de Dios. Samuel debe haber pensado que si Dios hablaba nuevamente, si rompiera el silencio, lo haría cerca del Arca, y era en ese lugar que a Samuel le gustaría estar. Estaba tan desesperado por escuchar la voz de Dios que fue a dormir cerca del arca; él marcó un encuentro con Dios. Samuel se negaba a conformarse con esa religión sin Dios, repetitiva, sin sentido y sin vida. ÉL NO DESISTIÓ, pero simplemente se negaba a conformarse con eso.
Ese es el secreto para el verdadero liderazgo: no desistir, pero es negarse a conformarse con el status quo; es buscar a Dios y darle nuestros sueños, nuestras esperanzas y nuestras expetativas de un mejor futuro.
¿Cómo sabía que las cosas podían ser diferentes?
Simplemente porque su madre, Ana, le había contado sobre la historia de su nacimiento. Ana no podía tener hijos. Ella fue al templo, abrió su corazón a Dios y prometió, que si tuviese un hijo, lo dedicaría al servicio del Señor. Dios oyó su oración, y Samuel nació.
A. Samuel creció creyendo que Dios es real, que oye y responde, se revela, guía… pero ese Dios estaba en silencio. Samuel sabía que las cosas podían ser diferentes; él quería ver lo real. Y dormía cerca del arca y se decía a sí mismo que si Dios hablase, lo haría cerca del arca. “Y cuando hable, yo quiero estar ahí”.
Otro secreto del verdadero liderazgo es que
B. Hay más religión de lo que se ve alrededor. No permitas que el ambiente a tu alrededor establezca tu imagen de Dios y tu imagen de la iglesia. No crees tu imagen de Dios o de la iglesia simplemente por lo que ves a tu alrededor. Puede no ser la imagen verdadera. Samuel tenía una imagen mejor de Ana.
C. Puedes sacar tu imagen de la Palabra de Dios. Considera la primera imagen de la iglesia que se nos da en Hechos 2:42-47, la iglesia surgió del poder del pentecostés. No te conformes con nada menos. No te conformes con la mediocridad. Y cuando entiendas la verdadera imagen de Dios, honrando a la iglesia donde Dios se deleita en estar, deja que el Espíritu Santo cree en ti el deseo de ver a esta iglesia en su realidad y busca una tarea. Haz lo que no es común. ¡Buscad y hallareis!
El resto de la historia de Samuel procede directamente de su disposición de buscar a Dios y buscar lo real. Ese fue el fundamento del llamado para su liderazgo y su vida. 1 Samuel 3:4 – “Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí” (1 Samuel 3:4).
Eso era todo lo que Dios esperaba: Alguien buscando un encuentro, alguien dispuesto a escuchar.
El Dios que controla los asuntos del universo, el Dios Todopoderoso que te conoce por nombre está esperando para hablar contigo y usarte como un instrumento para producir, para hacer realidad una iglesia predominante que será relevante en esta cultura en rápida transformación. Podríamos fácilmente concluir aquí, hacer la oración final y ser verdaderamente bendecidos, pero necesito alertarte sobre las posibles implicaciones de oír la voz de Dios.
Lee 1 Samuel: 3:5-7. Samuel oyó la voz de Dios, pero pensó que era Elí quien lo estaba llamando, porque hasta ese momento Samuel no sabía cual era el sonido de la voz de Dios. Nunca la había escuchado antes.
Entonces, dos veces escuchó la voz y las dos veces corrió hacia Elí. Y las dos veces Elí lo mandó de nuevo a dormir.
Dios estaba rompiendo el silencio. Se estaba revelando a Samuel de maneras nuevas e inesperadas; él corrió a su líder para buscar consejo… DOS VECES. Elí lo mandó a la cama. Tal vez, Elí habrá pensado que él era el único que debería oír la voz de Dios y no se había dado cuenta de que Dios se estaba revelando a un joven, a un niño.
Aun en estos días, muchos jóvenes son mandados de nuevo a dormir cuando Dios se revela a ellos de maneras nuevas e innovadoras, de maneras que los líderes no reconocen. Muchas veces ellos son incomprendidos. Creen en el mismo mensaje, pero están envolviendo el mensaje en un paquete culturalmente relevante que otros no entienden y entonces son mandados a la cama.
Pero amo la persistencia de Dios y amo la persistencia de los jóvenes. 1 Samuel 3:8, 9 – “Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye”.
El resto es maravilloso. “Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye”. 1 Samuel 3:10
Es increíble que el Señor, el Creador del cielo y de la Tierra no solo habló, sino que fue y permaneció allí. Él agració al niño Samuel con su santa presencia. Todo porque un niño improbable estaba preparado para oír.
Entonces ya no es llamado “niño”. El llamado de Samuel como un líder servidor termina con estas palabras: 1 Samuel 3:21, 4:1 – “Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová. Y Samuel habló a todo Israel”.
La historia comienza con Dios casi yéndose; termina con Dios reestableciendo su hogar en Silo; comienza con la Palabra del Señor siendo escasa; concluye con Dios restaurando una revelación continua. Fue un nuevo día para la nación.
El niño Samuel era el nuevo líder, un líder improbable.
Él se negaba a contentarse con el status quo.
Él no desistió, sino que aceptó su visión, visión de un futuro preferible, visión que surgió de la historia de su nacimiento milagroso.
Llevó su visión a Dios, su Líder Supremo.
Él confiaba que Dios la cumpliría. Dios cumplió. Él es fiel. Tú eres llamado a ser líder.
Dios te bendijo con por lo menos un don espiritual como base para tu liderazgo. Dios se complacería en que escuches su voz y aceptes su llamado para llevar su mensaje.
Dios quiere usar a un líder improbable como tú para hacer la diferencia para su reino.
Entonces
¿Cuál será tu respuesta?

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