Sal detrás del arado - Hacia el liderazgo espiritual
INTRODUCCIÓN
Considero un privilegio adorar con ustedes durante la semana en que estamos estudiando sobre el liderazgo.
El liderazgo espiritual es necesario para el pueblo de Dios, a lo largo de la historia, para inspirar e influenciar la vida de los otros para que todos estén listos a seguir la orden del Señor, pues él es nuestro líder supremo.
El liderazgo espiritual es necesario para el pueblo de Dios, a lo largo de la historia, para inspirar e influenciar la vida de los otros para que todos estén listos a seguir la orden del Señor, pues él es nuestro líder supremo.
En cada fase de mi vida, fui influenciado por algún líder. Dios me dio la oportunidad de crecer observando líderes como mis padres, profesores, pastores y ancianos, amigos y compañeros, que me inspiraron, ayudaron, enseñaron, desafiaron e incentivaron a ser la persona que Dios quiere que sea. Estoy seguro que eso también es verdad para ti.
La historia muestra que la iglesia tuvo líderes talentosos, confiables y preciosos a lo largo de las generaciones. Sin embargo, no importa cuan talentosos, honrados y queridos hayan sido los líderes de las generaciones pasadas, el bastón de mando debe pasar a otras manos un día porque Dios siempre está levantando nuevos líderes. Elena de White dice:
“El Señor pide jóvenes fuertes, consagrados y abnegados que avancen hacia el frente, y que, después de un corto tiempo pasado en la escuela, salgan preparados para dar el mensaje al mundo”. SC, 82.
¿Recuerdas la historia de Eliseo?
“Eliseo fue llamado a abandonar el arado y cumplir la orden de Dios”, SC, 77 p
Fue llamado por un gran líder, Elías. Analizando el llamado y la experiencia de Eliseo, encontraremos tres pasos importantes en el proceso de dejar atrás el arado y avanzar hacia el liderazgo espiritual.
Fue llamado por un gran líder, Elías. Analizando el llamado y la experiencia de Eliseo, encontraremos tres pasos importantes en el proceso de dejar atrás el arado y avanzar hacia el liderazgo espiritual.
1. REVELA TU DESEO POR EL MANTO DEL LIDERAZGO PARA HONRAR A DIOS, HACIENDO BIEN LAS COSAS QUE DIOS LE DA PARA HACER
Para salir de detrás del arado y abrazar el manto (o bastón) del liderazgo debes desear honrar a Dios. Haz bien todo lo que Dios te dé para hacer.
1 Reyes 19:19-21 dice que después que Dios le dijo a Elías que ungiera a Eliseo para ser su sucesor, de lo alto de la montaña donde Dios manifestó su presencia y restauró su ministerio, “partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve; ¿qué te he hecho yo? Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías, y le servía” (1 Rey. 19:19-21)
Hasta aquel momento Eliseo trabajaba en el anonimato. Era solo un hacendado desconocido, pero uno que seguía a Dios y permanecía fiel a él. Era uno de los siete mil a quien Dios hizo referencia a Elías como aquellos que quedaron leales a él. “Eliseo estaba dispuesto a hacer cualquier cosa que Dios le pidiera”. (John Maxwell). Elena de White dice:
“Cuando Elías, divinamente dirigido en la búsqueda de un sucesor, pasó al lado del campo en el cual Eliseo estaba arando, echó sobre los hombros del joven el manto de la consagración. Durante el hambre, la familia de Safat se había familiarizado con la obra y la misión de Elías; y ahora el Espíritu de Dios impresionó el corazón de Eliseo acerca de lo que significaba el acto del profeta. Era para él la señal de que Dios le llamaba a ser sucesor de Elías”. PR, 110
¿Cómo demostró Eliseo que estaba listo para aceptar el manto del ministerio?
Él dejó de arar el campo inmediatamente.
Matando sus bueyes, construyó un fuego sacrificial del arado de madera y los arneses que usaba, entonces cocinó la carne y se la dio a al pueblo, y ellos comieron. Después, partió para seguir a Elías y se convirtió en su ayudante.
Por medio de esta acción, Eliseo demostró cuánto quería tener el manto de Elías. El mismo Dios que guió a Elías para ser el mentor de Eliseo como nuevo líder llama a líderes experimentados para ser los mentores de hoy. La hora de pasar el bastón de mando llegó. Dios está listo para levantar nuevos líderes. Oremos por esto.
Tal vez no los estemos viendo o escuchando, pero ellos “ya están en la sala, esperando que nosotros los saludemos”
Querido joven, ¿eres uno de ellos? ¿Cómo demostrarás que estás dispuesto a tener el manto y levantar el bastón de mando?
2. SÉ PACIENTE Y PERSEVERANTE AL ESPERAR EL MANTO DEL LIDERAZGO
Para dejar el arado y abrazar el manto del liderazgo, debes recordar que Dios tiene un tiempo para eso y debes perseverar pacientemente esperando tu momento de usar el manto del liderazgo.
“El propósito de Dios funciona solo en el tiempo de Dios”.
Cuando llegó el momento elegido por Dios, Elías se puso más que feliz de pasar el bastón del ministerio a Eliseo. Y Eliseo, que servía a Elías con paciencia y alegría, estaba más que dispuesto a llevar el bastón. Elena de White dice:
“Llegó el llamamiento profético a Eliseo mientras que, con los criados de su padre, estaba arando en el campo. Se había dedicado al trabajo que tenía más a mano. Poseía capacidad para ser dirigente entre los hombres y la mansedumbre de quien está dispuesto a servir. Dotado de un espíritu tranquilo y amable, era sin embargo enérgico y firme. Manifestaba integridad y fidelidad, así como amor y temor de Dios; y en el humilde cumplimiento del trabajo diario adquirió fuerza de propósito y nobleza de carácter, mientras crecía constantemente en gracia y conocimiento. Al cooperar con su padre en los deberes del hogar, aprendía a cooperar con Dios”. PR, 164.
No hay nada humillante en servir; solo hay ausencia de deseo y desición. Debes hacer lo mejor en las cosas pequeñas, porque las pequeñas cosas en la vida bien hechas te ayudarán a desarrollar el espíritu y el carácter para hacer cosas mayores y más osadas.
Cuando Eliseo decidió aceptar el llamado de Dios, “[…] se levantó y fue tras Elías, y le servía” (1Rey. 19:21).
Este fue el testimonio de otros sobre él: La Biblia dice que algún tiempo después de que Elías fue trasladado al cielo, cuando Josafat preguntó a Joram, hijo de Acab: “¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos a Jehová por medio de él?”, un consejero del rey de Israel respondió: “Aquí está Eliseo hijo de Safat, que servía a Elías” (2 Rey. 3:11).
A Eliseo se le había pedido que realizara una de las tareas más simples, y él siempre las realizó muy bien, siempre intentando honrar a Dios. Trabajó junto a Elías, ganando experiencia y esperando los propósitos de Dios y el tiempo de Dios para realizar un trabajo mayor. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que Elías eligió a Eliseo en 1 Reyes 19 hasta el momento en que Eliseo heredó el manto de Elías, en 2 Reyes 8? No lo sabemos a ciencia cierta. Pero, sin importar cuánto haya sido, Eliseo esperó el tiempo que Dios había indicado para que él ocupara el lugar de Elías y comenzara su ministerio profético. Él se mantuvo fiel al llamado de Dios y fiel a su responsabilidad como siervo de Elías. Él no dejó que los obstaculos lo frenaran ni fue apartado de su tarea por distracciones. Fiel en las pequeñas cosas, en el día a día, siguiendo y sirviendo a Elías, Eliseo aprendió a sevir y, de esa manera, también aprendió a liderar y a instruir a otros.
Queridos jóvenes, ustedes no conocen los propósitos de Dios para ustedes en su disciplina. Pero como dice el apóstol Pablo:
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).
Dios conoce tu corazón, él ve más allá de la superficie. Él sabe cómo estás sirviendo en las pequeñas cosas. Haciendo las tareas comunes del día a día, puedes estar sirviendo activamente a Dios. Como escribió Elena de White:
“La invitación a ponerlo todo sobre el altar del servicio le llega a cada uno. No se nos pide a todos que sirvamos como sirvió Eliseo, ni somos todos invitados a vender cuanto tenemos; pero Dios nos pide que demos a su servicio el primer lugar en nuestra vida, que no dejemos transcurrir un día sin hacer algo que haga progresar su obra en la tierra. El no espera de todos la misma clase de servicio. Uno puede ser llamado al ministerio en una tierra extraña; a otro se le pedirá tal vez que dé de sus recursos para sostener la obra del Evangelio. Dios acepta la ofrenda de cada uno. Lo que resulta necesario es la consagración de la vida y de todos sus intereses. Los que hagan esta consagración oirán el llamamiento celestial y le obedecerán” Se paciente y persevera al esperar el manto del liderazgo.
3. PIDE UNA DOBLE PORCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO Y TOMA EL MANTO DEL LIDERAZGO PARA EXALTAR EL PODER DE DIOS
Para dejar el arado y tomar el manto del liderazgo, debes pedir una doble porción del Espíritu Santo en tu vida para exaltar el poder de Dios. Al inspirar y ser mentor de jóvenes para que dejen el arado hacia el liderazgo espiritual, no debemos colocar mucho énfasis en las apariencias.
Señor, ayúdanos a mirar las cosas como el tú las miras, danos sabiduría para considerar el corazón más que la apariencia. Dios, sabemos que no tienes interés en saber como van las cosas, sino en ver cómo crecemos, y si nuestro corazón está abierto a la influencia y al poder transformador del Espíritu Santo.
Después que Eliseo estuvo un tiempo al servicio de Elías, fue llamado a ocupar su lugar. No habría en ese tiempo ninguno más grande que él. Había trabajado bajo las órdenes de Elías como un aprendiz, y llegaba el momento en que sería removido el dirigente principal y su segundo en rango habría de dar un paso al frente y así como Elías estaba siendo preparado para ser traspuesto, Eliseo debía ser preparado para ocupar su lugar como sucesor del profeta....
Cuando Elías percibió que se estaba acercando el fin de su vida, le dijo al hombre que le había servido por años: “Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán” (2 Reyes 2:6).
Pero Eliseo, que había perseverado en un servicio fiel a su maestro por un largo tiempo, le dijo: “Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré” (2 Reyes 2:6).
Fueron juntos al Jordán, mientras que cincuenta de los discípulos de los profetas quedaron mirando a una distancia desde donde podían ver claramente cuando los dos estaban en la orilla del río Jordán. La Biblia entonces dice que, “Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco. Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no. Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán. Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo” (2 Reyes 2:8-14).
Por su acción y oración, Eliseo invocó el poder y la presencia de Dios al asumir el manto profético. Él “no solicitó honores mundanales ni algún puesto elevado entre los grandes de la tierra. Lo que él anhelaba era una gran medida del Espíritu que Dios había otorgado tan liberalmente al que estaba a punto de ser honrado por la traslación. Sabía que nada que no fuese el Espíritu que había descansado sobre Elías podría hacerle idóneo para ocupar en Israel el lugar al cual Dios le había llamado”. PR, 169.
Después que el mayor hombre, el máximo líder de los discípulos de los profetas había partido, todos se preguntaban si Dios estaba con Eliseo como estuvo con Elías. Lo que realmente querían saber era si Dios estaba entre ellos. Querían tener la certeza de que Dios había llamado a un nuevo líder para liderarlos. Y Eliseo respondió a ese llamado al partir las aguas como Elías lo había hecho. Así, Dios mostró a los profetas que Eliseo era el nuevo hombre que él había elegido para ser su líder.
CONCLUSIÓN
Dios está listo a levantar nuevos líderes. Es tiempo que el bastón del liderazgo cambie de manos, que el manto del liderazgo sea usado por una nueva generación. Es hora que los jóvenes dejen el arado y tomen el manto del liderazgo, y pidan una doble porción del Espíritu Santo en su vida para exaltar el poder de Dios.
Dios tiene líderes hoy que él llamó para que sean mentores, como Elías, de una nueva generación de líderes bien entrenados para llevar a otros a Jesús. El llamado de Pablo en 2 Timoteo 2:2 es:
“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”.
Queridos jóvenes, recuerden que el liderazgo cristiano significa desarrollar una influencia cristiana y vivir una vida ejemplar para aquellos a nuestro alrededor.
Es el momento para que nosotros, jóvenes, salgamos de atrás del arado hacia el liderazgo espiritual. Vivamos una vida digna del llamado, para que, cuando sea el tiempo de pasar el bastón, estemos listos para recibirlo.
Amigo mío, así como Dios hizo con Eliseo, tal vez él te esté preparando para liderar a otros.
¿Tienes un mentor que te esté preparando para tomar su lugar en el liderazgo?
Como Eliseo, debes dar tu mejor esfuerzo en las cosas pequeñas, porque las pequeñas cosas de la vida bien hechas te ayudarán a desarrollar el espíritu y el carácter para hacer cosas mayores y más osadas.
Pide a Dios que te de espíritu de humildad y obediencia para seguir, como Eliseo siguió a Elías, aceptando cualquier tarea que Dios considere apropiada para darte, así sea verter agua en las manos del líder actual.
“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. […] Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (Hebreos 13:7, 17).
Para dejar el arado hacia el liderazgo espiritual:
Revela tu deseo por el manto del liderazgo para honrar a Dios, haciendo bien las cosas que Dios te de para hacer. Se paciente y persevera al esperar el tiempo de Dios para que tomes el manto del liderazgo. Pide una doble porción del Espíritu Santo y toma el manto del liderazgo para exaltar el poder de Dios. Debes anunciar al mundo que Jesús está volviendo pronto para llevarnos al cielo con él.
Llamado:
¿Cuántos de ustedes quisieran decirle al Señor: “Hoy decido dejar el arado de mis experiencias pasadas, consumir mi vida y energías en el altar del servicio para el Señor”?
Ven al altar y dile a Jesús:
“Aquí estoy, Señor. Quiero usar mis dones como tu agente de cambio. Estoy listo para arriesgarme por el Señor para que su reino continúe creciendo”. Vamos a orar
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