Ocúpate, Hazte cargo - Nehemías
INTRODUCCIÓN
En el año 2019, un estallido social logró tomar las portadas de los principales diarios de nuestra región; esto basado en exigencias de aquellos que se veían más desprovistos ante la situación actual. Países como Argentina, Ecuador, Perú, Chile, Colombia, tuvieron fuertes crisis a nivel político y social. Palabras como equidad, igualdad, dignidad y justicia comenzaron a usarse con más frecuencia entre la juventud que contempla un mundo en crisis.
No podemos ser indiferentes ante lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Recuerda que Jesús oró por nosotros: “No te pido que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15).
Jesús nos invita a ser los principales agentes de cambio en este tiempo, la crisis del tiempo del fin puede favorecer un escenario que nos permita mostrar a Jesús como la verdadera justicia, y nosotros asumir el rol de sus verdaderos discípulos. Debemos ocuparnos de la necesidad de aquellos que hoy no saben dónde encontrar solución. Nuestra consigna debe ser “Yo me hago cargo” “Yo me ocupo”. Te invito a salir del club de los espectadores.
Hoy más que nunca, hay mucho por hacer.
ESTO NO ES NUEVO
En diversos pasajes de la Biblia, encontramos escenas en las cuales los más débiles fueron abusados y aprovechados por los más fuertes y poderosos, pues se provocaba una injusticia ante sus ojos, y también hacia los demás. En Nehemías capítulo 5, encontramos una situación muy compleja, en donde el abuso de poder y el aprovechamiento de los más pobres hicieron que el profeta tomara el control de la situación (Leer Nehemías 5).
Al estudiar este capítulo, vemos cómo algunas cosas quedaron muy claras desde la posición y el accionar consecuente del profeta:
- El pueblo se comienza a quejar.
- Se violó el espíritu de la Ley, no todo lo legal es necesariamente correcto
- Nehemías luchaba contra el abuso, la usura y el desmedro de su propio pueblo.
- Nehemías cuando fue gobernador no abusó de su poder, al contrario, lo que él tenía daba al pueblo.
“Al enterarse Nehemías de esa cruel opresión, su alma se llenó de indignación: ‘Me enojé, dice, en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras’. Vio que, para quebrantar la opresiva costumbre de la extorsión, debía asumir una actitud decidida al lado de la Justicia.
Con la energía y la determinación que lo caracterizaban, se puso a trabajar para aliviar a sus hermanos” (PR, 478)
Nehemías tuvo la valentía de enfrentar a los líderes abusivos de su época, su propia vida y ejemplo fueron la mayor campaña para luchar contra la injusticia. Su testimonio le permitió hablar del amor de Dios a una generación que vivía decepcionada, cansada y sin esperanza.
Pero él no se conformó solo con un mensaje de palabras. Nehemías se hizo cargo de los que sufrían y se ocupó de los más débiles de su pueblo.
En Isaías 1:11-17, el profeta se dirige a un pueblo que confundió un cristianismo práctico con la religiosidad superficial. Hicieron de sus ritos y sacrificios el centro de sus esfuerzos religiosos, pero olvidaron que ayudar a los más débiles y desprovistos también era parte de la adoración verdadera. El versículo 17 nos invita a practicar la adoración que más agrada a Dios, ocuparnos de los huérfanos, las viudas y los necesitados.
En el libro de Santiago capítulo 5 vemos una fuerte crítica con un clamor de justicia:
- Se denuncia la riqueza o la posición socioeconómica que hace sufrir a los pobres.
- Agricultores, jornaleros, acusan abuso de parte de los terratenientes.
- Se condena la vida lujosa.
- Se condena la opresión.
- Se condena el asesinato.
Según el apóstol Santiago, este será el carácter de los hombres perversos en el tiempo del fin.
Si leemos los versículos 7 y 8, veremos una clara solución para aquellas injusticias que debemos enfrentar:
- Ocúpate teniendo paciencia.
- Ocúpate afirmando tu corazón.
- Ocúpate esperando con gozo la venida del Señor que está cerca.
“En vista de la vindicación final de los justos cuando vuelva Cristo, Santiago insta a sus hermanos en la fe a tener paciencia frente a las provocaciones y a no desanimarse. La perspectiva de la brevedad de las dificultades terrenales comparadas con el gozo perdurable de la vida eterna, ha sido siempre un motivo de ánimo para los rectos de corazón” (7CBA, 87).
La Biblia está llena de mensajes que nos invitan a seguir el ejemplo de Jesús y a desarrollar un activismo social diferente. Busquemos estos versículos que nos enseñan cómo debe ser nuestra actitud frente a aquellos que hoy más nos necesitan:
Isaías 1:17 “Aprended a hacer el bien, buscad la justicia, reprended al opresor, defended al huérfano, abogad por la viuda”.
Proverbios 31:9 “Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende los derechos del afligido y del necesitado”.
Mateo 22:39 “Y el segundo es semejante a este: amaras a tu prójimo como a ti mismo”.
Santiago 1:27 “La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, {y} guardarse sin mancha del mundo”.
Mateo 25:40 “Respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, {aún a} los más pequeños, a mí lo hicisteis”.
Zacarías 7:9-10 “Así ha dicho el SEÑOR de los ejércitos: ‘Juicio verdadero juzgad, y misericordia y compasión practicad cada uno con su hermano. No oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, ni traméis el mal en vuestros corazones unos contra otros’”.
Miqueas 6:8 “Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el SEÑOR de ti, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?”.
Salmos 82:3 “Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso”.
Proverbios 14:31 “El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, pero el que se apiada del necesitado le honra”.
Proverbios 29:7 “El justo se preocupa por la causa de los pobres, pero el impío no entiende {tal} preocupación”.
Proverbios 28:27 “El que da al pobre no pasará necesidad, pero el que cierra sus ojos tendrá muchas maldiciones”.
El llamado a la acción es lo que hoy todo joven adventista debe hacer propio, no podemos quedarnos quietos siendo simplemente observadores del sufrimiento de los demás. El desafío es, ¡hazte cargo, ocúpate!
ILUSTRACIÓN
George Müller fue un predicador y misionero inglés nacido en Prusia, destacado por su fe en la providencia de Dios y por su obra en favor de los niños desamparados.
Tomó muy en serio los pasajes de la Biblia y como resultado, mas de diez mil huérfanos de la ciudad de Bristol (Inglaterra), ya no tienen que vivir en la calle.
Müller no comenzó su vida obedeciendo lo que dice la Biblia.
Para cuando cumplió 14 años, ya era conocido como ladrón, mentiroso, apostador y borracho. Pero todo esto cambió cuando fue invitado a una reunión religiosa y, en ese lugar, al ver el poder de Cristo, le abrió su corazón al Salvador.
Tomó las palabras de la Biblia en forma muy literal. Como resultado, muchas vidas fueron transformadas. Él y su esposa Mary iniciaron una obra que transformó la época en la que les tocó vivir (a mediados del siglo XIX). Jamás incurrió en deudas para pagar por el orfanato o las necesidades de los niños. Solo dependía de una sólida vida de oración, y creía que todas las oraciones recibirían respuesta. Y así fue. En ocasiones, de manera asombrosa, en el último minuto.
¿Cuántos George Müller necesitamos hoy?
¿Cuántos jóvenes podrían tener este mismo espíritu de amor y servicio? ¿Cuál sería el impacto si nuestros jóvenes se organizaran para seguir las pisadas de Jesús, atendiendo a aquellos que más nos necesitan?
No lo pienses más. En un tiempo cuando es fácil confundir prudencia con miedo y presunción con valentía ¡Hazte cargo, ocúpate, tal como lo haría Jesús si estuviera entre nosotros!
LA INDIFERENCIA ES UN TERRIBLE PECADO QUE PODEMOS COMETER
En el libro de Santiago capitulo 4:17, encontramos una declaración que nos debe llevar a pensar en cuál es mi actitud frente a la necesidad e injusticia que este mundo lamentablemente vive: “Y al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”.
Este texto es increíble. Jesús me está hablando de la indiferencia, de no ocuparme por aquella misión que dejó como un mandato divino. Que cuando no me hago cargo de aquellos que sufren, estoy pecando.
El único que se goza en medio del pecado es el enemigo de Dios, y al no ocuparnos nos hacemos cómplices. Huyamos del pecado, huyamos de la indiferencia y hagámonos cargo, cada uno de la parte que le corresponde.
“Es un misterio que no haya cientos de personas trabajando donde ahora hay solo una. El universo celestial está pasmado de la apatía, la frialdad y la indiferencia de los que profesan ser hijos e hijas de Dios. En la verdad hay un poder vivo” (SC, 112)
QUÉ DEBEMOS HACER
Que hacía Jesús...
¿Cómo despertaba Cristo el hambre del alma? — “La principal obra de Cristo fue la de predicar el Evangelio a los pobres. El eligió ayudar a los necesitados, los ignorantes. Con sencillez exponía delante de ellos las bendiciones que podían recibir y así despertaba el hambre del alma por la verdad, el pan de vida. La vida de Cristo es un ejemplo para todos sus seguidores” (MB, 179).
“Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘seguidme’” (MC,102).
Los que emprenden la obra por amor a Cristo y el amor a las almas “trabajarán dentro de la línea de conducta de Cristo. Este mundo es un lazareto de enfermedades, pero Cristo vino a curar a los enfermos, a consolar a los quebrantados de corazón, a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos. El Evangelio es la misma esencia de la restauración, y Cristo quiere que nosotros instemos a los quebrantados de corazón, los desesperanzados y los afligidos a que se aferren de la fortaleza de Cristo; pues ha llegado el año aceptable del Señor” (MB, 179).
CONCLUSIÓN
Somos llamados a tomar parte activa en el tiempo del fin; somos llamados a tener protagonismo en la salvación de las almas, somos llamados a atender al afligido, al hambriento, a los despreciados por la sociedad, somos llamados a ocuparnos y hacernos cargo en el nombre de Jesucristo.
¿Podemos confiar en que Dios se hará cargo de las injusticias y los lamentos de una sociedad corrompida e indiferente? ¿Será que su segunda venida resolverá todas las cosas?
¡Por supuesto! La respuesta es afirmativa.
Hasta entonces, nosotros los cristianos tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestros hermanos, aun cuando ellos no reconozcan la necesidad de un Salvador. Porque si lo hacemos, puede que ellos vean esa necesidad y encuentren en él todo lo que realmente necesitan.
Ocúpate, hazte cargo.
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