¡Jesús es el líder!

“Yo sigo a Pablo; otros afirman: Yo, a Apolos; otros: Yo, a Cefas; y otros: Yo, a Cristo.”

Los líderes lo son porque tienen seguidores. De acuerdo al texto bíblico, Pablo, Apolos y Cefas, eran líderes, y sus seguidores se hallaban entre los miembros de la iglesia primitiva de hace unos dos mil años; pero es hasta finales del siglo XX que el tema del liderazgo adquirió renombre en el mundo de las organizaciones. Es hasta entonces que surgen los expertos en liderazgo, y con sus consejos inundaron el mercado con miles de libros, proponiendo enfoques de liderazgo capaces de conducir al éxito individual y organizacional. El impacto de estos pensadores es tan poderoso, que los más influyentes fueron elevados a la categoría de “gurús”, palabra de origen hindú que significa, “maestro”, “guía”.

Una empresa llamada Leadership Gurus International, algo así como, "Gurús internacionales de liderazgo", se dedica a hacer encuestas mundiales para establecer quiénes son los 30 gurús del liderazgo más influyentes. Así es como John Maxwell, un experto en liderazgo que ha vendido unos 14 millones de sus libros, ha ocupado el primer lugar de la lista. Otros gurús en los primeros lugares son Robin Sharma, Tom Peters, Stephen Covey, Ken Blanchard y Warren Bennis. Estos hombres son tan influyentes en el mundo de las organizaciones, que por ejemplo, Tom Peters, ha sido llamado, “gurú de gurús”; y a Warren Bennis, la revista Forbes, una publicación especializada en negocios y finanzas, lo describe como, “el decano de los gurús de liderazgo”.

Individuos y organizaciones, todos necesitamos de un líder a quien seguir, un líder que nos marque el rumbo, y en la iglesia de Corinto sus miembros no eran la excepción. Pero había confusión entre ellos, pues no estaban seguros del modelo a seguir. Por eso unos decían: “Yo sigo a Pablo"; y otros afirmaban: "Yo, a Apolos"; pero otros decían: "Yo, a Cefas"; y otros, acertadamente afirmaban: "Yo, a Cristo”. Entonces, ¿a quién seguir? ¿Quién es mi líder? ¿Quién se ha ganado mi confianza y obediencia, para hacer todo cuanto me mande, a fin de triunfar en la vida?

Cristo es el modelo

Como cristianos es fácil decir que Cristo es nuestro líder, que obedeceremos los principios de su reino. Pero, antes de comprometernos, primero analicemos cuatro poderosas razones por las que en verdad Cristo es el modelo a seguir. Después de ser persuadidos por estas razones, entonces sí, podremos comprometernos a obedecerle, y lo haremos porque habremos probado que no hay líder como él.

Por cierto, son los mismos gurús del liderazgo quienes coinciden en señalar estas cuatro características que definen a un verdadero líder. 
1. Visión; 
2. Generador de cambio; 
3. Trabajar en equipo, y 
4. Conocimiento de sí mismo. Ahora vamos a repetir estas características una por una, y a medida que lo vayamos haciendo veremos si se aplican al liderazgo de Cristo. Si comprobamos que se aplican y si aun van más allá, entonces no habrá duda: él es el líder por excelencia, y es a él a quien debemos seguir.

Vamos a la primer característica: 
1. Visión. Los expertos enseñan, que el líder debe tener una visión más allá de sus fronteras y abarque el mundo entero. Entonces, si los gurús del liderazgo proponen una visión mundial, ¡la de Cristo es universal! 
2. Ser un generador de cambio, pues Jesucristo cambió la historia en antes y después de Cristo, y es más espectacular el cambio que genera en el corazón del hombre al hacerlo nacer a una nueva vida. ¡Qué líder humano podría generar un cambio así! 
3. Trabajar en equipo, Jesús no solo armó un poderoso equipo de trabajo, sino que nos integró a ese equipo, orando para que fuéramos uno entre nosotros y uno con él. 
4. Tener conocimiento de sí mismo, Jesús lo tenía, sabía que era el Mesías, y cuando se presentaba como tal, ¡hasta los demonios temblaban!

Allí tenemos las cuatro características aplicadas al liderazgo de Cristo. Desde el punto de vista de los expertos, ¿son suficientes para probar que Jesús es el líder incomparable? ¡Absolutamente! Queda demostrado: Jesús es el Líder. 

Cuando en 2008 la economía mundial entró en recesión, un perspicaz director de recursos humanos de cierta compañía hacía observar, que como por arte de magia los gurús del liderazgo desaparecieron, y no había siquiera uno capaz de aportar soluciones para sacarnos de la crisis económica. Sarcástico agregaba, que en cuanto volviera la bonanza financiera, entonces los gurús volverían a aparecer. Este ejecutivo concluía su análisis con esta pregunta: “¿Es que no hay nadie capaz de guiarnos?”. Cuando las grandes crisis de la vida aparecen, no hay ser humano que pueda resolverlas. Solo Cristo tiene el poder para hacerlo.

Cristo, garantía de éxito

Cuando elegimos a un ser humano como modelo de liderazgo, Pablo advierte que estamos “actuando con criterios humanos” (1Corintios 3:4). Él mismo, sabiendo que era humano, se pregunta: “¿Qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo?” (vers. 5). Con esta pregunta deja constancia de que Apolos, Cefas o él mismo, eran solo seres humanos, simples mortales incapaces de resolver nuestros grandes problemas. Por eso, para apartar nuestra mirada de los hombres y hacer que pongamos nuestros ojos en Jesús, nos hace saber, que “Dios ha dado el crecimiento”, y que “no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino solo Dios, quien es el que hace crecer” (vers. 6,7).

Subrayemos dos conceptos básicos enseñados en estos versículos.

Primero: Dios es el que hace crecer, no el hombre. Si afirmo que Jesús es mi líder, y luego obedezco su consejo, entonces el resultado será crecimiento, desarrollo, multiplicación en las diferentes áreas de mi vida.

Segundo: "no cuenta ni el que siembre ni el que riega, sino solo Dios, quien es el que hace crecer". Es decir, para que hubiera crecimiento, Apolos regaba, Cefas también; el mismo apóstol Pablo lo hacía, pero a pesar de sus influyentes liderazgos, eran solo instrumentos que Dios usaba para el crecimiento de su iglesia.

Por lo tanto, Pablo concluye dándole todo el crédito a Dios: "no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino solo Dios, quien es el que hacer crecer". El crecimiento individual u organizacional, la multiplicación, el desarrollo, eso lo da Cristo, el líder. Por eso la gloria es solo para él.

Los expertos proponen varios modelos de liderazgo. Cada uno asegura, que si usted sigue sus principios, el éxito está asegurado. Entonces, ¿qué modelo seguir? ¿El del apóstol Pablo o el de John Maxwell, el de Stephen Covey o el de Cristo? Cuando una organización es establecida, sus fundadores lo hacen pensando en el éxito, jamás en el fracaso. Igual sucede con las personas; también vivimos pensando en el éxito, en lograr las metas de nuestras vidas. Para lograrlo, ¿los consejos de quién vamos a seguir?

En 1989, Stephen Covey, uno de los gurús del liderazgo, publicó un libro titulado: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Una de sus secciones lleva el siguiente título: Pensar en ganar/ganar. Con solo estos datos, ¿cuál se imagina usted es el propósito del libro? ¡Por supuesto! ¡mostrarle a las personas cómo pueden llegar a triunfar en la vida, cómo ser exitosos!

El mismo Covey ha tenido tanto éxito con esta publicación, que se ha convertido en uno de los libros más vendidos de todos los tiempos: ¡unos 15 millones de ejemplares! ¿Por qué? Porque las personas anhelan triunfar, ser exitosas, y desean que alguien les enseñe cómo serlo, y cuando por ahí aparece un líder que sea convincente, multitudes están dispuestas a comprar sus secretos y obedecer sus consejos.

Obedecemos a un modelo

Vivimos en un mundo dominado por la economía capitalista. Si no somos cuidadosos, podemos fracasar en el manejo de nuestras finanzas. ¿Hay consejo en Jesucristo, nuestro líder para librarnos de esta amenaza? ¡Por supuesto! Por ejemplo, si lo material te causa ansiedad, en Mateo 6:31 al 34, el líder Jesucristo dice qué debemos hacer para protegernos de ese mal: "No se preocupen diciendo: ¿Qué comeremos? o ¿Qué beberemos? o ¿Con qué nos vestiremos? Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas."

Si usted sigue el consejo de su líder, entonces vivirá confiado, sin ansiedad material. Otro ejemplo: si alguien siente compulsión enfermiza por acumular riqueza, en Mateo 6:19 y 20 el líder Jesucristo dice qué hacer: "No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo." Si usted sigue este consejo, ¿dónde estará su corazón? ¡En el cielo!

¿Tiene problemas con deudas? Probablemente no puso en práctica el consejo que en Romanos 13:8 su líder Jesucristo le da: "No tengan deuda pendiente con nadie, a no ser la de amarse unos a otros." Si usted sigue este consejo, las deudas no lo ahorcarán. ¿Ha sido fiador de alguien que le quedo mal? Posiblemente pasó por alto el consejo que en Proverbios 22:26 y 27 le da tu líder Jesús: "No te comprometas por otros ni salgas fiador de deudas ajenas; porque si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes."

¿Es sabio este consejo? ¡Por supuesto! Entonces haga lo que su líder le aconseja.

¿No tiene ahorros, una provisión para hacerle frente a emergencias?

En Proverbios 21:20 el líder Jesús nos habla sobre la sabiduría de ahorrar: "En casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo despilfarra." 
En Proverbios 13:11 hay otro consejo: "El dinero mal habido pronto se acaba; quien ahorra, poco a poco se enriquece." Ponga en práctica este consejo, y luego cuénteme. ¡Le irá bien!

¿Experimenta conflictos en su conciencia relacionados con su fidelidad a Dios?

Quizás no está practicando el siguiente principio enseñado por el líder Jesús en Lucas 20:25: "Denle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios."

Pruebe este consejo, y podrá contar a otros el resultado. ¿Trabaja solo para usted, y se sientes mal porque no comparte con otros? Seguro que está pasando por alto un principio financiero que en Deuteronomio 26:12 nos enseña nuestro líder Jesús. Dice: "Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán." Si usted practica este principio financiero, no solo será generoso con otros, sino que tendrá paz en tu corazón.

Conclusión y llamado

El liderazgo de Cristo como modelo a seguir; el obedecer sus principios y enseñanzas para triunfar en la vida; la multiplicación y el crecimiento que solo él pueda dar; la gloria y alabanza que solo a él corresponde por hacernos crecer, todo esto es principio y fundamento de la mayordomía. Si tomamos estos principios y los colocamos como pilares en la construcción de nuestra vida cristiana, estaremos edificando sobre la roca que es Cristo, ¡EL LÍDER! Podrán soplar vientos de destrucción, sobrevenir toda clase de crisis, pero su casa estará firme, sobre la Roca.

Quién quiere venir a Cristo, el líder, y decirle: "yo te seguiré oh Cristo, dondequiera que estés; donde tú me guíes sigo. Yo Señor, te seguiré." ¿Quién quiere seguirlo? ¿Quiere pasar al altar? 

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